17 de enero de 2016

Capitulo 54: Legado


Una semana después de los hechos acontecidos en el capítulo anterior…

El mundo se encuentra dividido, la fuerza que una vez gobernaba implacable el mundo ahora está en aparente igualdad de condiciones con la rebelión iniciada por Hiromu Kurogawa. Pero ¿seguirá conservándose la estabilidad mundial en este estado?

[Yokohama, Japón]

Hiromu, Alfred, Rodi y Ninette regresan juntos a Japón, acompañados por Luzdivina, Leila y Katie. Después de aterrizar y tomar los trenes pertinentes el equipo llega finalmente hasta Yokohama.

Hiromu: Se está bien en casa. Parece que hubiésemos estado fuera mucho más tiempo del que hemos estado.

Ninette toma tímidamente la mano de Hiromu que la mira de reojo algo sonrojado.

Ninette: Ahora es el momento de hacer balance y continuar hasta la meta.

Alfred: Je, esperemos que todo sea más sencillo ahora que el mundo está de nuestro lado. -Dice caminando con los brazos alzados tras su nuca.-

Rodi: No te pienses que lo que resta va a ser un camino de rosas Alfred. Lo que sí está claro es que ya no somos unos desconocidos tramando fechorías.

Katie: Nyaaaaa, que rico olor a flores hay en este barrio.

Un gatito camina sobre la valla de un jardín.

Katie: Oooooh –Con los ojos estrellados- ¡Hola bonito!

Katie acaricia al gato y hace que varios mininos salgan de todas partes.

Alfred: Como tengas que darles comida a todos vamos a necesitar un buen cargamento…

Luzdivina: Jajaja, que monada Katie. Se ve que te llevas bien con los animales.

Katie: Los gatos en especial son mi debilidad, ya lo sabéis nyajajaja.

En una encrucijada de calles todos se detienen.

Hiromu: Supongo que os apetecerá pasar por mi casa y todo eso ¿no?

Rodi: Si, pero antes me gustaría pasar la mía si no te importa.

Alfred se aproxima hasta Rodi.

Alfred: A mí también me gustaría pasarme por casa de Rodi. Debo depositar allí los restos de esta arma.

Alfred lleva envuelto en varios paños los restos de su nunchakos destrozado por la pelea contra el hombre acorazado en América.

Hiromu: Bien, pasaos por allí. Pero después id directo hasta mi casa. Tenemos que trazar el siguiente movimiento sin demora.

Rodi: Si, no te preocupes. No tardaremos más de lo necesario.

Rodi mira serio a Leila.

Rodi: Ey, Leilani. Creo que puede venirte bien tomar algún arma de mi casa.

Leila mira seria a Rodi. Aunque su rostro refleja algo de inseguridad y timidez.

Leila: ¿Estas invitándome a tu casa? –Pregunta con un tono bajo y serio-

Rodi: ¡Eh! ¡No es eso! –Se sonroja y mira hacia los lados.- Solo es que pienso que te puede interesar tomar algún arma a distancia más potente que ese viejo arco.

Leila piensa unos instantes y después asiente.

Leila: ¿Tienes arcos?

Rodi: Alguno hay, entre otras cositas.

Rodi, Alfred y Leila toman dirección a la casa de Rodi. Una apresurada Katie sale detrás de ellos.

Katie: Nyaaaa, ¡esperad! Yo voy con vosotros.

Rodi: Tsch, voy a tener que colgar en mi casa el cartel de “prohibido animales”.

Katie infla los mofletes molesta mientras abraza a Alfred.

Katie: Nyaaaa ¿Y Leila qué? ¿Los perritos si pueden entrar?

Rodi: Tsch…. –Parece molesto-

Katie: Je, como se nota tu punto débil por Leila, melenas. –Dice con saña-

Leila se sonroja por el comentario de Katie.

Rodi: ¡¿Pero qué dices?! ¡A que te dejo en la puerta! –Protesta efusivamente-

Alfred: Y así cada día… -Se queja por lo bajito.-

Los cuatro se pierden en la lejanía de la calle mientras Luzdivina, Ninette e Hiromu ya están llegando a casa.

[Casa de los Kurogawa]

Hiromu: Parece mentira…en casa…

¡CLAC RAAAC! Luzdivina mete la llave en la cerradura y da varios giros hasta que la puerta se abre.

Tras dar varios pasos al interior del salón, Hiromu comienza a mirar a todos lados.

Hiromu: Tengo una extraña sensación…

Luzdivina: La SWT se encargó de reparar y proteger la casa después de mi secuestro.

Hiromu: Es un detalle por su parte. Ya le agradeceré a Katie después.

Hiromu se acerca hasta una mesita y toma una fotografía donde aparece él de pequeño, con Luzdivina e Hirako, su padre.

Hiromu: *Papá…*

Luzdivina toca a su hijo con suavidad por la espalda.

Luzdivina: Hiromu, cariño, acomoda a Ninette en el salón. Yo voy a revisar que todo esté bien por arriba.

Hiromu asiente y, tras depositar la fotografía en su sitio, se sienta en el sofá junto a Ninette. La televisión estaba desenchufada y una fina capa de polvo cubría la mesa.

Ninette: Me alegra volver a estar en tu casa Hiromu-kun.

Hiromu sonríe a Ninette. Pero denotaba cierta tristeza en su rostro.

Ninette: Hiromu…

Hiromu: No te preocupes. Solo es un poco de nostalgia y pena al mismo tiempo. Aunque ya sabía de la muerte de mi padre… todo lo ocurrido en América…

Ninette observa a Hiromu mientras escuchas sus palabras.

Hiromu: Estuve al lado de sus restos y luego tomé la vida de su ejecutor… pero la verdad no me siento bien por ese acto… tal vez fui vengativo…

Ninette: No fue venganza… Ese tirano, Gilbert Watson, había segado muchas vidas y hecho sufrir a todo el mundo. Lo peor es que pretendía seguir haciéndolo. Hiciste lo correcto acabando con él.

Hiromu: Es posible, pero mis sentimientos… por un momento me sentí eufórico creyendo que la muerte de su verdugo cambiaría algo en mi dolor… Pero… el vacío de mi padre sigue estando ahí…

Ninette toma la mano de Hiromu.

Ninette: Si necesitas desahogarte…

Hiromu mira a Ninette y le sonríe lo que le permite su dolor.

Ninette: No hay necesidad de que finjas ser fuerte ahora mismo… ¿Acaso no defiendes la humanidad de los médiums?

Hiromu sonríe un poco más a Ninette y tras esto se echa sobre ella derramando algunas lágrimas que contenía en su interior.

Mientras tanto Luzdivina inspecciona el resto de la casa.

Luzdivina: *Ellos me secuestraron… esas sombras… no forzaron prácticamente ninguna ventana ni puerta… fueron silenciosas…*

Luzdivina abre las puertas una a una, todo está en orden.

Luzdivina:*Pero tú… apareciste… manchaste con tu sangre varias partes de la casa…agujereaste puertas con tus armas... y… *

Luzdivina abre la última puerta, en la que fue secuestrada. Lentamente se acerca hasta el marco de la ventana de su laboratorio, donde se abrazó por última vez a Redmond Fox.

Luzdivina: *Después de aquello desapareciste…*

Tras unos segundos meditando Luzdivina revisa la montaña de trastos que la SWT no pudo reparar.

Luzdivina: *Parece que los daños fueron mínimos. Alguna lámpara de pie… nada importante.*

Luzdivina toma una carpeta dejada por la SWT tras la reparación de su casa. En la portada pone “Informe de daños”.

Luzdivina: *Que profesionales son estos tipos.*

En el informe de daños figuran varias hojas con todo lo destruido y las cosas repuestas. Pero al final de la carpeta se encuentra un extraño sobre con una nota puesta también por la SWT.

Luzdivina: *¿Que es…esto?*

En la nota de la SWT puede leerse “Mientras reparábamos los daños nos encontramos esta nota dirigida a usted sobre una de las mesas de su laboratorio. Por temas de privacidad no la hemos abierto ni leído, así que la adjuntamos aquí.”. En la solapa del sobre puede leerse “Para Luzdivina Kurogawa”.

Luzdivina: *Esta letra…*

Luzdivina abre el sobre rápidamente y procede a leer la nota. Su rostro se ilumina parcialmente al confirmar que la nota es de Redmond Fox.

Luzdivina: *Parece que no desapareciste del todo, pacificador…*

Mientras tanto en la cocina, Ninette e Hiromu preparan una sopa de fideos. Hiromu remueve el caldo pensativo.

Ninette: ¿Otra vez dándole vueltas a la cabeza?

Hiromu: ¡Ah! Perdona, no puedo dejar de darle vueltas a que debemos hacer ahora.

Ninette: Preocúpate ahora mismo de darle vueltas al caldo.

Hiromu: ¡Sí!

Ninette se acerca y acaricia la cara de Hiromu haciendo que este se sorprenda y sonroje.

Ninette: Solo un poco más de descanso… por favor…

Hiromu sonríe con calma.

Hiromu: Perdona… a veces olvido que estáis conmigo. Os merecéis un poco de descanso.

Ninette: No se trata solo de nosotros… Hiromu. –Le susurra.-

[Casa de Rodi]

Katie y Leila están tomando un baño en la bañera de Rodi.

Katie: Nyaaaa que gustito.

Leila observa la escueta decoración de la habitación.

Katie: La última vez que me bañe aquí fue con Ninette. Y a partir de entonces somos grandes amigas. Se puede decir que es….

Katie sale y se coloca desnuda al borde del baño apuntando hacia el cielo con un dedo.

Katie: ¡La bañera de la unión! ¡Nyajajajaja!

Leila la observa con rostro serio y algo de vergüenza ajena.

Katie: Y ahora te toca a ti perrita. –Mira con cara traviesa.-

Leila: ¡Ka…Katie!… ¡Que haces!…

Katie, se abalanza sobre Leila intentando tocarle sus senos.

Leila: ¡Pero qué…! ¡Kyaaaaaaaaa!

Fuera Rodi y Alfred se encuentran revisando las armas expuestas en la sala.

Alfred: Ro…Rodi… -Sonrojado.-

Rodi le mira también sonrojado. Ambos salen hasta el jardín asumiendo que han escuchado suficiente de los sonidos que provienen del baño.

Rodi: Aaaah… Qué alegría volver a respirar el aire puro de mi jardín.

Alfred: Se ha conservado bien después de este tiempo ¿no?

Rodi: Je, mis plantas son tan duras como yo.

Alfred saca el nunchako destrozado y se lo tiende a Rodi.

Alfred: ¿Tiene arreglo?

Rodi lo toma y lo observa detenidamente.

Rodi: Está muy deteriorado…

Alfred: Creo que es mejor que se quede aquí.

Rodi: ¿No quieres tomar otra arma?

Alfred sonríe a Rodi.

Alfred: La verdad he tomado una decisión. Siempre he alardeado de mi habilidad para las artes marciales. Pero hasta ahora no he sido capaz de hacer gran cosa.

Rodi: Vamos no seas tan duro contigo mismo, cabeza de melón.

Alfred: Ser duro conmigo mismo es lo que me ha mantenido vivo todo el tiempo.

Rodi: Lo dices como si tú pasado…

Alfred permanece serio.

Rodi: Lo…lo siento… si no quieres recordarlo…

Alfred sonríe a Rodi.

Alfred: No te preocupes… creo que ha llegado el momento de que sepáis sobre mi pasado. Pero espera a que estemos todos juntos.

Rodi: Claro.

Alfred se quita la camiseta mostrando su torso ligeramente musculado.

Alfred: Agradezco tu oferta amigo mío, pero mi arma a partir de ahora será mi propio cuerpo.

Katie y Leila aparecen envueltas en sus toallas por el jardín.

Katie: Vaya, Alfredín y Melenitas, cuanta testosterona ¿Interrumpimos algo?

Alfred: ¿Eh? No, claro que no.

Las toallas de Katie y Leila le cubren poco más que los pechos y las piernas hasta las rodillas.

Rodi: Tsch… ¿no podéis vestiros antes de salir aquí fuera?

Katie se abalanza y acaricia el torso desnudo de Alfred.

Katie: Nyajijiji, vaya cuerpazo que luces Alfredín. –Con cara pervertida.-

Alfred: ¡Eh!…¡Eh!... ¡¿Qué haces?!

Katie: ¿Uh? ¿No tendrás cosquillas?

Katie hace cosquillas a Alfred.

Alfred: ¡Ah! ¡Quieta! JAJAJAJA

Alfred se mueve inestable con Katie cerca de él.

Rodi: ¡Ey! ¡Cuidado con mis plantas!

Alfred tropieza y choca contra Rodi que pierde el equilibrio y…

Rodi: ¡UAAAAAH!

Rodi cae sobre Leila y ambos quedan en el suelo, ella con la toalla descolocada.

Rodi: Eh… esto…. –Rojo como un tomate-

Leila: Ky…ky…¡KYAAAAAAAAAAAA!

[Más tarde… Sala de armas]

Rodi enseña las armas a Leila para que tome una.

Leila: No soy torpe con las armas de corto alcance pero prefiero las de distancia.

Rodi: Creo entonces que lo mejor es que conserves el arco como arma.

Leila observa las vitrinas de Rodi. Sobre varios estantes reposan diversos arcos, uno de ellos llama la atención de la chica lobo.

Rodi: Je, se nota que tienes buen ojo. El arco “Amaterasu”.

Rodi lo toma y se lo tiende a Leila.

Leila: Pesa un poco… pero parece fiable.

El arco está construido con madera roja y varias decoraciones doradas. De los extremos cuelgan dos borlas. La cuerda es muy elástica.

Rodi: Con este arco podrás disparar incluso flechas de gran tamaño.

Leila: No te importa que…

Rodi: Tranquila. Estas armas se deprimen si permanecen mucho tiempo sin ser admiradas.

[Por la noche… Casa de los Kurogawa]

Alfred, Rodi, Katie y Leila ya habían llegado. Todos comen la sopa preparada por Hiromu y Ninette en la mesa.

Rodi: Mis felicitaciones a la cocinera por esta exquisita sopa.

Ninette: Gracias Rodi. Pero la hemos hecho entre Hiromu y yo.

Rodi: Pues está muy sabrosa. Tienes dotes para esto.

Hiromu: Vamos Rodi, sabemos que tu eres un experto cocinando. Puedes ponerle las pegas que le encuentres.

Alfred: ¡Ja! No le des alas a Rodi para poner pegas que entonces nos tiramos toda la noche escuchándole.

¡PLONC! Rodi da un coscorrón a Alfred. Katie le abanica el chichón con una servilleta.

Hiromu: Entonces… mamá. ¿Qué tal la casa?

Luzdivina: Todo está en orden en la casa. Agradezco a la SWT la reparación y protección de mi vivienda después de mi secuestro.

Hiromu: Si, muchas gracias Katie.

Katie: Nyaaa, no hay de qué. A fin de cuentas este lugar es importante también para nosotros.

Hiromu mira hacia su madre.

Hiromu: Y mamá… hay rastro de…

Luzdivina sonríe a Hiromu con dulzura intentando ocultar la existencia de la carta que ya había guardado ella. Pero no soporta más y rompe a llorar.

Hiromu: ¡Mamá! ¿Estás bien?

Luzdivina tiende la carta a Hiromu que la mira fijamente unos instantes antes de cogerla. Todos parecen tensos por la situación.

Hiromu: Es una carta de Redmond.

Rodi: Tsch… ¿a qué esperas? ¡Léela! –Dice preocupado por su hermano-

Hiromu abre la hoja de papel y procede a leerla en voz alta.

Hiromu: “Esta carta es una despedida para ti mi querida Luzdivina. Sé que finalmente te he fallado. Esas armas de “Anti-psi” consiguieron dañar lo que yo creía que era una defensa impenetrable. La defensa que tú me diste convirtiéndome en X-Pirit. Ahora sé que yo no era el destinatario final de tus investigaciones y me alegro de que al menos fuese una pieza clave en ella. Sé que Hiromu, tu hijo, te salvará y podrás leer esta carta. A él lego todo lo que soy, mis pertenecías y por supuesto mi título de pacificador. Él sabe donde se encuentra mi base secreta, ahora es todo suyo. Querida Luzdivina, deseo y creo firmemente que Hiromu Kurogawa, es el elegido para guiar al mundo a un nuevo renacer. Permíteme una petición, despídete de mis queridos hermanos Snider y Rodi, confío en que os brindarán protección a ti y a Hiromu. Y a todos los demás también me gustaría decirles que fueron parte insustituible de mi vida. Ahora descasaré finalmente en paz. Creo que con esto he saldado mi deuda. Adiós, Luzdivina, sabes que siempre fui tuyo.”

El silencio se hace en el salón de casa de los Kurogawa, solo roto por los sollozos de Luzdivina.

Hiromu: Re…Redmond… -Varias lágrimas brotan de sus ojos.-

Todos parecen profundamente tristes por la noticia de la muerte de Redmond.

[Base de Cepheus, Rusia]

Pythia camina por una enorme sala llena de monitores gigantes. Una enorme silueta respira fuerte y nerviosa al fondo de la sala.

Pythia: ¿Urian-sama? ¿Se encuentra bien?…

Urian: ¡GRAAAAAAAAAAAAAARG!

Pythia: ¡AAAAAAAAAAH!

Pythia es elevada en el aire por el fuerte brazo de Urian.

Urian: JA…JA…JA…

Un enorme Urian da unos cuantos pasos que retumban en toda la sala.

Urian: Parece que esto está funcionando…Pythia.

Pythia es liberada y cae al suelo jadeando, tocándose el pecho y el cuello.

Pythia: Me…me alegro, Urian-sama. Le dije que podía confiar en mí.

Pythia recupera la forma poco a poco.

Urian: A decir verdad desconfiaba un poco de una humana como tú. Pero me has sorprendido.

Pythia: Medusa esta lista para lanzar el primer ataque.

Urian: Bien… démosles a esos entrometidos un poco de medicina arcana.

[Casa de los Kurogawa]

Han pasado varias horas, es de madrugada.

Luzdivina duerme abrazada a su almohada, mojada por sus lágrimas.

Hiromu medita en el balcón mirando las estrellas. De sus ojos aun brotan lágrimas.

Rodi: Hiromu…

Hiromu: Ah, Rodi… siento mucho…

Rodi se sienta al lado de Hiromu.

Rodi: No tienes que decir nada.

Hiromu mira convencido a Rodi.

Hiromu: Te prometo que vengaremos a Redmond…

Rodi: No necesitas vengarte más… ¿Crees que no sé todo el dolor que ocultas?

Hiromu mira a Rodi sorprendido.

Rodi: Sabes que creo en ti. Tanto que no necesitas cargar siempre tú todo el peso, te lo hemos dicho muchas veces.

Hiromu: Lo sé, y lamento que a veces pueda parecer demasiado independiente. –Dice secándose las lágrimas.-

Rodi: El sacrificio de Redmond, mi hermano… no caerá en saco roto. Murió defendiendo a tu madre y sus ideales hasta su último aliento. Y en ese último aliento creyó en ti… supo que tú terminarías lo que él empezó.

Rodi coloca su mano sobre le hombro de Hiromu.

Rodi: No me dio mucho tiempo a estrechar lazos con Redmond, pero he comprendido como él pensaba y lo que hizo por todos. Él ha legado en ti todo lo que él era. Y es por eso que tú… ahora eres como eres un hermano para mí.

Hiromu: Gracias amigo… hermano…

Alfred y Ninette aparecen tras ellos y les miran. Rodi e Hiromu se ponen en pie.

Alfred: Hiromu…

Ninette: Hiromu-kun…

Hiromu, Alfred, Rodi y Ninette se funden en un abrazo dándose fuerzas los unos a los otros.

Hiromu: Chicos… Es hora de permanecer más unidos que nunca.

Redmond Fox ha muerto y la noticia golpea con fuerza a todo el equipo. Pero no hay tiempo que perder. Cepheus está a punto de hacer su próximo movimiento.

Continuará… Capítulo 55: Ciencia

1 comentario:

Yaiza dijo...

Me ha gustado mucho! A saber lo que le espera ahora. Espero el siguiente cap!! Sigue asi.

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