28 de enero de 2015

Capitulo 32: Tortura

[Estado militar de Nueva York, Cárcel de alta seguridad para médiums]

Todos los presos comen en el gran comedor. La carencia de decoración hace que solo pueda observarse las mesas puestas en fila con todos los presos comiendo. Hiromu come lento en una mesa de las más alejadas.

Kurogawa: *Puaj, a esta comida le falta sabor. Diría que no está ni condimentada.*

Celador: ¡Muy bien insectos! ¡Hoy toca sesión de limpieza! Los del ala oeste se encargaran del exterior, los del este de las habitaciones y departamentos.

El disgusto podía oírse entre todos los presos, pero no tenían más opción.

Kurogawa: *Típico de una cárcel. Los internos son los que se encargan de estas cosas.*

Mientras Hiromu friega una de las habitaciones es interrumpido por una conocida voz y un fuerte olor a tabaco.

Gilbert: Supongo que deseas saber más sobre mi y también de lo que le ocurrió a Hirako Kurogawa.

Hiromu se da la vuelta y observa a Gilbert tras de sí.

Gilbert: Chicos llevadle a mi despacho. Tenemos que seguir con nuestra conversación del otro día. Pero esta vez no será tan tranquila –esboza una macabra sonrisa-.

Los guardias llevan a Hiromu hasta el despacho de Gilbert.  Estos sostienen firmemente a Hiromu por los brazos y piernas.

Kurogawa: ¿Qué significa esto? Pienso escucharte, no hace falta que me sujetes de esta forma.

Gilbert: Je, créeme, la verdad a veces puede ser dolorosa. Llegará un punto en el que no querrás escuchar más. 

Gilbert da una calada a su puro y exhala el humo entre sus dientes con una macabra sonrisa.

Gilbert: Pero pienso contarle hasta el último detalle, señor revolucionario.

Los guardias cierran la puerta. La habitación seguía igual de oscura que siempre. Solo iluminada por una lámpara de mesa. En esta ocasión los fornidos guardias permanecen dentro sujetando a Hiromu.

Gilbert: Supongo que estas al tanto de que tu madre estaba investigando el aerotitanio en sus laboratorios TMX-Labs. Hirako, tu padre, le estaba financiando la investigación. Pero llegó un punto en el que el dinero se terminó. Por aquel entonces yo trabajaba en esos laboratorios.

Gilbert saca una foto de empresa donde puede observarse a Luzdivina, Hirako, Gilbert y otros miembros de la plantilla de TMX-Labs.

Gilbert: Que no te engañe esta fotografía. Yo no era más que un don nadie. No me tenían en cuenta lo suficiente. Pero ante aquella falta de ingresos tu padre recurrió a mí para que le apoyase. ¡Por fin parece que me tenían en cuenta! 

Gilbert apaga el puro en el cenicero y suspira.

Gilbert: Comenzamos a charlar largo y tendido durante meses, incluso llegamos a contar parcelas privadas de nuestras vidas. Él me habló de su familia y yo le hablé de… mi triste vida de soltero.

Gilbert se enciende un nuevo puro con un mechero de plata.

Gilbert: Todo aquello finalmente no sirvió de nada, ningún banco, prestamista… nadie quería financiar un proyecto tan caro. Así que finalmente tuvimos que desistir. 

Gilbert mira a un rincón de la habitación con resentimiento.

Gilbert: Entonces yo volví a mi posición, el ignorado, el don nadie. No hubiese pasado nada mayor si al menos hubiese seguido en mi pequeña parcela. Pero la cosa no quedó en eso. Se les ocurrió recortar personal y escuché mi nombre en la lista de posibles. No podía creerlo, después de todo lo que hice, al final me daba la patada como si nada.

Gilbert echa ceniza sobre la fotografía.

Gilbert: Fue entonces cuando apareció, un extraño tipo sin decirme tan siquiera su nombre me ofreció dinero para continuar con la investigación. Creía que recuperaría mi posición. Que todo volvería a ser como antes y que además se me recompensaría como merecía. Pero la oferta de aquel extraño tipo tenía un precio, un precio que al principio me sorprendió. 

Gilbert se levanta de la silla y se dirige hacia una taquilla.

Gilbert: A cambio tendría que eliminar a alguien… a la persona que probablemente se opondría a los cambios que estaban por venir, Hirako Kurogawa. 

Kurogawa abre los ojos como platos ante la confesión de Gilbert.

Gilbert: Todo mi mundo se había abierto, no solo el proyecto seguiría adelante. Sino que me ofrecía ser una persona importante, tal como yo merecía. Tan solo tenía que quitar de en medio a esa persona que tanto daño me había hecho, que tanto me había ninguneado. 

Kurogawa: ¡BASTARDO!

Los guardias tapan la boca a Hiromu. Gilbert saca un cuchillo de la taquilla y se acerca de nuevo a la mesa portando el arma con sangre reseca.

Gilbert: Entonces, dado que Hirako se las pasaba entre España y Japón, le intercepté en uno de sus viajes a España. Con su empresa y familia en Japón, en España estaba solo, lo cual facilitó su captura.

Gilbert coloca el cuchillo sobre la mesa.

Gilbert: En una habitación los dos solos, pensó que se trataba de una visita corriente, el confiaba en mi. Pero se metió en la boca del lobo. Le amordace le sujete a una silla y comencé a contarle todo. 

Hiromu muerde la mano de uno de los guardias haciendo que la retiren.

Kurogawa: ¡Te voy a matar Gilbert! ¡Te voy a hacer picadillo!

Los guardias reducen a Hiromu estrellándolo contra el suelo. Kurogawa utiliza su poder telequinético pero se disipa nada más salir debido a los dispositivos inhibidores que portan los guardias.

Gilbert: Lógicamente tenía que matarle. Pero sería muy fácil morir y no pagar por el daño que me había causado. –Sonríe macabramente- Así que decidí divertirme un poco.

Gilbert toma el cuchillo con sangre reseca y se lo acerca a Hiromu a la cara.

Gilbert: Fui contándole el destino del proyecto mientras le cortaba los dedos de las manos uno a uno.

Kurogawa: ¡Basta! ¡BASTAAAAA! 

Hiromu muestra una cara de horror ante los hechos del final de su padre mientras los guardias le obligan a seguir escuchando siendo firmemente sujetado y le amordazan nuevamente la boca.

Gilbert: El imploraba que le dejase alguno para poder acariciar a su querida familia. ¡Qué tierno! Su rostro era ya el de un zombi, el dolor le estaba volviendo loco.

De la cara de Hiromu comienzan a brotar lágrimas.

Gilbert: Oh ¿pero sabes lo mejor? No le dejé ni uno, sus manos parecían pezuñas. Y después, estuve observando cómo se retorcía en el suelo durante horas. Fue un espectáculo la mar de gratificante. Después de que yo fuese el último mono, al final fue él quien termino mal parado.

Los guardias levantan a Hiromu del suelo colocándolo en pie delante de Gilbert. 

Gilbert: Bueno, después de aquello estaba casi muerto, así que le ahorre más sufrimiento y le pegue un tiro en la cabeza.

Gilbert hace un gesto a los guardias que sueltan a Hiromu. Este cae al suelo conmocionado y se hace un huevo babeando y chorreando lágrimas.

Gilbert: Bueno después de aquello pasaron cosas que tal vez no necesites saber. Puesto que forman parte de una maraña demasiado compleja para una mente como la tuya. Jajajaja.

Los guardias recogen a Hiromu del suelo y Gilbert aproxima su rostro al de Hiromu.

Gilbert: Parece que la verdad duele ¿verdad Hiromu Kurogawa? Es muy fácil jugar a ser revolucionario cuando no has sentido nunca ningún golpe de realidad.

Kurogawa levanta la mirada y mira a Gilbert.

Kurogawa: El día que menos lo esperes recibirás lo que mereces.

¡PAF! Gilbert propina un fuerte puñetazo a Hiromu en el vientre.

Kurogawa: ¡UUUUGH!

Gilbert: Llevadle a su celda. Dejemos que digiera la verdad. Dentro de unos días el recibirá su merecido al igual que su padre.

Los guardias llevan a un decaído Hiromu por el metalizado pasillo.

¡BLAM! La puerta de su celda se cierra e Hiromu permanece solo aceptando el doloroso final de su desaparecido padre.

Kurogawa: *Papá… estos sentimientos en mi interior.... ¿Pena?, ¿ira?, ¿rabia?, ¿odio? Sea lo que sea… No debo dejar que me devoren… *

Hiromu se aproxima al pequeño lavabo de su celda y se lava la cara.

Kurogawa:*No dejaré que tu sacrificio haya sido en vano papá. Ese metal, esas investigaciones… todo el esfuerzo que pusiste en apoyar a mamá no caerán en saco roto…*

Con la verdad al descubierto Hiromu conocía el terrible final de su padre Hirako Kurogawa. Ahora tenía más claro que nunca que debía seguir adelante. Pero ¿Qué le deparan estas horribles instalaciones de reclusión?

Continuará… Capítulo 33: Fuerza

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