7 de agosto de 2014

Capitulo 23: Zorro perdido

[Estación de Yokohama, aproximadamente las 10:00 de la mañana]

Snider se arrastra en un callejón cercano. Su cuerpo tenía varias laceraciones y su ropa estaba algo rasgada y sucia.

Redmond: Vaya hermano, parece que estas hecho un despojo.

La voz proveniente de un balcón cercano le resultó familiar al malherido Snider.

Snider: Re…Redmond… -Frunce el ceño- Bastardo… creí haberte matado en Tokio.

Redmond salta del balcón haciendo sonar las hebillas de sus botas al caer ante Snider.

Redmond: Lamentablemente parece que mis pecados son demasiado graves como para morir tan fácilmente.

Redmond, que luce ahora sin su gabardina un pantalón repegado de color negro y una camisa negra, saca varias vendas y se dispone a curar a su hermano.

Snider: Que haces idiota, ¡no me toques!

Redmond: ¿Pretendes que vea a mi hermano desangrarse y no haga nada?

Snider: Tsch, intenté matarte ¿eso no te dice nada?

Redmond: Idiota si hubieses seguido con la Titanium Mind ten por seguro que sería yo quien te hubiese matado a ti.

Snider: Nunca estuve de su lado. Ni tampoco del tuyo, parece que no te destrocé lo suficiente en Tokio.

Redmond: Puedes ser bueno engañando a la gente, pero no a tu hermano. ¿Crees que no me di cuenta?

Snider le mira con cara de rabia.

Redmond: Sabes que no es tan fácil matarme y además justo antes de que explotase aquello me disparaste con aire y me mandaste lejos. Debido a eso perdí mi gabardina. Veo que me la has destrozado.

Snider: Tsch…

Snider se muestra molesto ante el descubrimiento de su acto compasivo.

Redmond: No espero que me perdones por lo que hice cuando ni yo mismo soy capaz de perdonarme. Pero estas intentando luchar por algo que no tiene sentido. Papá tenía unas ideas muy radicales, diría que hasta estaba algo loco. Pero te aseguro que nunca hubiese querido que nos peleásemos.

Snider: ¡Crees saber pero no sabes nada!

Redmond tiende la mano a su hermano Snider para que se levantase del suelo.

Redmond: Papá tenía sus cosas pero nos quería a todos mucho a su manera… ya sabes lo que él decía… todos los seres de la tierra deberían ser como sus tres maravillosos hijos.

Snider: ¡No me vegas con sentimentalismos a estas alturas!

Redmond: Hermano, creo que no sabes todo acerca de la muerte de papá. Supongo que es hora de que sepas la verdad detrás del hecho.

Snider: ¿De qué hablas? Vi perfectamente como le disparaste con una pistola.

Redmond: Me creas o no, no tenía intención de matar a papá. Se puede decir que no tuve más remedio. Ojalá nunca hubiese pasado aquello.

Snider cambia la cara de rabia por un semblante serio y toma la mano de Redmond para levantarse del suelo.

Redmond: Papá no estaba bien desde que mamá murió. Se centró en sus estudios y había experimentado mucho con productos nocivos. Por aquel entonces  él sabía que no le quedaba mucho tiempo. Además sus funciones cerebrales y cognitivas empezaban a mostrar varias anomalías. Todos estábamos al tanto de sus ideas radicales. Los productos le hicieron tener una doble personalidad y su otro yo estaba llevando a cabo sus deseos más atroces.  En un momento de lucidez me dijo que abriese el cajón de su mesa de pruebas. De allí saque una pistola y me dijo que le apuntase. Él tenía miedo de hacer daño a su familia y de cometer una locura biológica. Me pidió que le perdonase pero que yo era el único que podría terminar con eso. Yo temblaba, pero por aquel entonces ya era bueno disparando, tal vez por eso confió en mí. A pesar de todo no era capaz de apretar el gatillo, me sudaban las manos ¡Era mi padre! Pero poco a poco su otro yo volvió a salir, y se abalanzó contra mí tal vez con intención de matarme. Entonces disparé, un disparo letal que le dejó en el suelo.

Snider atiende serio y atento.

Redmond: Lo último que me dijo mientras estaba en el suelo fue, “Gracias por detener a tu padre antes de que cometiese una locura. Cuida de tus hermanos, sé que puedo confiar en ti hijo mío.”

Snider permanece en silencio.

Redmond: A pesar de todo eso no tengo excusa, papá murió a mis manos. Aun así mantendré mi promesa y protegeré a mis hermanos.

Redmond venda las heridas de Snider que ahora se deja curar.

Snider: Todavía se me hace raro que hables de nuestra familia. Pero más aun que menciones a nuestro hermano…

Redmond: Nuestro pequeño hermano, después de aquello tuvo que ingresar en aquel orfanato. El hecho de que tú entrases justo cuando disparaba a papá creó en ti ese odio hacia mí. Al final terminamos los tres desperdigados, pero pienso redimir mi pecado reuniendo de nuevo a la familia.

Snider medita en silencio y tiende la gabardina bastante deteriorada a Redmond, su dueño.

Redmond: Vaya tela hermanito, mira cómo has dejado mi gabardina. –Se la pone- Pero sigue siendo cómoda.

Snider: La sangre nos une hermano, ahora que se la verdad puedo entender tu dolor y el verdadero motivo de todo lo ocurrido. Pienso ayudar a crear un mundo mejor,  papá deseaba eso a su manera.

Redmond: Me alegro de escuchar eso. Ahora busquemos a nuestro pequeño hermanito.

Snider: Pero ahora mismo rondará los 20 años, no creo que siga en el orfanato.

Redmond: Creo que se quien puede ayudarnos, además tenemos que detener a nuestro enemigo común. Puede que no te guste pero Hiromu Kurogawa puede ser la pieza clave para tumbar a la Titanium Mind.

Snider: ¿Me estas pidiendo que colabore con ese médium de pacotilla?

Redmond: Snider, se que en el fondo valoras a ese chico.

Snider: Ese chico es una lacra para mis planes, pretende crear su mundo idílico y alzarse con la gloria.

Redmond: Creo que no entiendes bien el objetivo de Hiromu y sus amigos. Tenemos un mismo objetivo lo mejor es unir fuerzas.

Snider mira a su hermano serio pero asintiendo mientras se ajusta los vendajes de las heridas.

Redmond: Es hora de redimir nuestros pecados hermano, yo los míos y tú los tuyos.

[Casa de los Kurogawa]

Hiromu medita en el balcón de su casa, corre una agradable brisa mañanera. Rodi se acerca y se hecha en la barandilla junto a él.

Kurogawa: Me pregunto dónde estará Redmond.

Rodi: No te molestes en pensar en eso, si es verdad que está vivo debe estar oculto en algún sitio. Después de semejante pelea debe estar débil.

Kurogawa: Él sabe manejar el aerotitanio, necesitaría de su consejo.

Rodi: No te agobies Hiromu, tarde o temprano aprenderás a manejar ese poder. Es solo cuestión de práctica.

Alfred y Ninette llegan y se ponen ella al lado de Hiromu y Alfred al lado de Rodi.

Ninette: Te noto preocupado Hiromu-kun.

Alfred: Si, se te nota en la jeta.

Kurogawa: No os preocupéis, solo es miedo, miedo a la espiral en la que estoy metido.

Alfred: Ejem… dirás estamos.

Kurogawa sonríe.

Kurogawa: Si, estamos.

Rodi: La verdad mi vida siempre ha sido bastante movida, así que ahora que al menos tengo un lugar al que pertenecer no me importa los líos en los que podamos meternos.

Alfred: Vaya Rodi, desde cuando eres tan abierto y sentimental.

Rodi: Tsch… No os acostumbréis, solo creí necesario decirlo para animar a Hiromu.

Kurogawa sonríe y luego mira serio hacia el cielo.

Kurogawa: No necesito que os pongáis en peligro llegado el caso, ya os lo dije.

Rodi: Tsch… ¡¿Quieres dejar ya el papel de tipo duro?!

Alfred: ¿A qué vienen esos humos de repente Rodi?

Kurogawa mira serio a Rodi.

Rodi: Siempre estas con la misma canción, ¡¿si tan prescindibles somos por que nos buscaste desde un principio?!

Kurogawa mantiene la mirada seria sobre Rodi que parecía furioso.

Rodi: ¡¿Acaso no soy bueno sirviéndote?! –Saca una de sus katanas partidas-

Kurogawa se acerca a Rodi y le mira de cerca.

Kurogawa: Nunca te pedí que me sirvieras, tú mismo has adoptado ese papel.

Rodi mantiene unos minutos de silencio y salta del balcón a la calle.

Alfred: ¡Rodi! ¡¿A dónde vas?!

Rodi: A tomar el aire, de todas formas aquí no soy necesario.

Alfred: ¡Rodi!

Kurogawa: Déjale Alfred, Rodi necesita pensar.

Ninette mira la escena algo preocupada.

Luzdivina: ¿Chicos ocurre algo?

Kurogawa: Nada mamá, Rodi solo ha ido a dar un paseo.

Luzdivina: Bueno, yo voy a preparar la comida. ¿Os gusta el sushi?

Alfred: Vaya señora Kurogawa, para ser española entiende bien de comida japonesa.

Luzdivina: Ya, tal vez a ti Alfred te apetezca más una paella ¿no?

Alfred: Jajajaja, pues no diría que no me apetecería la verdad.

Kurogawa mira serio hacia la puerta de entrada de su casa.

Kurogawa: Que extraño, noto una presencia…

¡BOOOOM! De pronto la puerta sale despedida y una nube de gas llena la habitación.

Alfred: -Tose- ¡¿Pero qué es esto?!

Ninette: Parece una emboscada.

El humo se va disipando y todos observan como el siniestro Vlad tiene agarrada a Luzdivina por la ropa y la mantiene a un palmo del suelo.

Vlad: Aquí estas, parece que sigues dando muchos quebraderos de cabeza al soberano. Eso no está bien Luzdivina, nada bien.

Kurogawa: ¡Suelta a mi madre pajarraco apestoso!

Vlad: Oh, tú debes de ser Hiromu Kurogawa. No te preocupes, tu mamaíta es demasiado importante como para perderla.

Vlad crea una esfera de un material transparente y encierra dentro a Luzdivina.

Vlad: Y bien jovencito ya has metido demasiado las narices en los asuntos de la orden –Saca una jerguilla con un liquido verde de la manga de su toga- creo que tengo que erradicarte o tendremos más problemas.

Hiromu estira la mano y hace levitar la jeringuilla.

Kurogawa: No dejare que la Titanium Mind se salga con la suya, tu orden esta pérdida

Kurogawa mueve la mano y hace estrellar contra la pared la jeringuilla.

Vlad: Muchacho, la Titanium Mind es solo la punta del iceberg. Te estás enfrentando a algo mucho mayor. Pero claro tú no entiendes nada, ni lo entenderás jamás, porque voy a terminar con tu existencia.

Vlad se abalanza y suelta mas gas directamente sobre Hiromu dejándolo casi paralizado.

Kurogawa: *Estoy muy débil, ese gas me está dejando K.O.*

Vlad: Por cierto no me he presentado, –Saca una nueva jeringuilla- soy Vlad el doctor. Y creo que necesitas pasar por consulta.

¡ZOOOOOOM!

Vlad: ¡Aaaaaaaaaah!

Una vara de hielo atraviesa la mano de Vlad haciéndole perder la jeringuilla y destrozándole la palma de la mano.

Ninette: No dejare que pongas un dedo sobre Hiromu.

Ninette apunta con las manos congeladas y tendida en el suelo a Vlad.

Vlad: Asquerosa, ¡creo que tendré que terminar contigo primero!

Vlad se abalanza contra Ninette pero es sorprendido por varios ninjas que aparecen entre la espesa nube de gas.

Ninette: Justo a tiempo.

Vlad: ¿Que significa esto?

Ninja: Tenemos mascaras anti-gas, los ninjas estamos preparados para todo.

Vlad: ¿A si?

Los ninjas atacan ágilmente a Vlad, pero este se va zafando como si de un espectro se tratase. Finalmente terminan exhaustos y vlad aprovecha para golpearles.

Ninette: ¡Chicos volved!

Vlad: Jajajaja, vaya con los ninjas de pacotilla.

Ninja: Esta claro que ya no somos lo que fuimos.

Ninette: Chicos utilizad la fuerza que os queda para iros, os necesito mas en el centro de mando.

Ninja: Perdónenos, Ninette-sama

Uno de los ninjas se abalanza contra Vlad y este saca un bisturí apuñalándole.

Ninette: ¡Cuidado!

Ninja: Ugh, no puedo dejar que Ninette-sama termine malherida.

Ninette: Volved al centro de mando, por favor.

Ninja: En…entendido. La apoyaremos desde allí. Pero antes…

¡ZAS! Justo antes de irse los ninjas golpean a Vlad y disipan el gas de alrededor de Ninette. Ninette se recompone ligeramente y se pone en pie.

Vlad: Estúpidos ninjas… ¡Oh! Parece que la señorita quiere pelea eh.

Ninette había creado una albarda de hielo y la sostenía en sus manos.

Ninette: Voy a sacar de ahí a tu madre Hiromu.

Luzdivina mira preocupada desde la esfera.

Kurogawa: *Tsch… de nuevo estoy siendo defendido. ¿Realmente no soy tan fuerte? Rodi… ahora mismo te necesitamos aquí…*

[En una calle alejada de la escena]

Rodi se lamenta en una esquina con sus dos espadas partidas.

Rodi: Soy un bueno para nada, pero intento siempre ayudar a Hiromu. Creo que no me valora lo suficiente. O tal vez yo no valgo lo suficiente. Tal vez he fracasado como guardaespaldas o incluso he fracasado como amigo...

Redmond: Esa actitud no ayudará a tus amigos.

Rodi: ¿Eh?

Dos siluetas conocidas sorprenden a Rodi.

Redmond: Creo que hay algo que debes saber. Pero no tenemos mucho tiempo.

Snider serio tiende una katana a Rodi y este le mira con desconfianza.

Redmond: Tus amigos están en peligro, ya tendremos tiempo de conversar.

Rodi: Vosotros dos…

Redmond: Mientras estas aquí lloriqueando están atacando a tus amigos. Si de verdad quieres demostrar que mereces a tus amigos debes protegerles.

Snider: Se que te cuesta trabajo confiar en mí, pero no te haré daño.

Los tres se miran y Rodi toma la katana que le tiende Snider.

Rodi: Así que mis amigos están en peligro…

Rodi desenvaina la katana, cuya empuñadura lucía varias borlas y su hoja relucía con el sol.

Rodi: Con esta maravilla no tengo nada que temer.

Rodi da varios movimientos rápidos como el rayo probando la espada.

Redmond: ¿No te resulta familiar este chico Snider?

Snider: No, ¿por qué lo…?

Snider se sorprende al observar una marca de nacimiento en el brazo de Rodi.

Redmond: Parece que hemos matado dos pájaros de un tiro hermano.

Rodi mira hacia atrás después de haber probado la espada.

Rodi: Bueno, ¿qué miráis ahí como pasmarotes? Tengo que salvar a mis amigos.

Rodi acude raudo a salvar a sus amigos, sus lazos más valorados,  los únicos… hasta ahora.

Continuará… Capítulo 24: Unión

1 comentario:

Yaiza dijo...

Tienen que llamar al ninja ocre!!! xD Me ha gustado mucho! :) Y el doctor parece tocho, animo Ninette!

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