17 de marzo de 2014

Capitulo 14: El calor de mi corazón


Ninette entra en escena con un poder inusual. Alrededor de sus brazos unas cadenas plateadas con zafiros engarzados la dotan de una especie de energía azulada que puede controlar a voluntad.

Kurogawa: Ninette… ese poder.

Ninette: -Sonríe a Hiromu- Ya lo sabes Hiromu, no pienso hacerte caso. Si me necesitas siempre estaré ahí arriesgando mi vida por ti.

Kurogawa parece sorprenderse a la par que se sonroja.
Los policías mantienen una formación defensiva, mientras una ambulancia llega para recoger al inconsciente Snider.

Policías: ¡Ninette Kuznetsova! –Dice por un altavoz- Cese inmediatamente su ataque y ríndase. Le aseguramos que no sufrirá daño alguno.

Ninette no se inmuta por las palabras del policía y se da la vuelta.

Ninette: Vámonos Hiromu, -le dice mientras avanza- tenemos un tren que coger.

Kurogawa la sigue, algo nervioso por los policías que dejaban a sus espaldas ignorados.

Policías: ¡Abran fuego!

Una lluvia de balas cae sobre las espaldas de Kurogawa y Ninette sin ser afectados gracias un manto helado que parecía cubrirles. Kurogawa avanzaba pero parecía algo nervioso.

Ninette: Tranquilo Hiromu-kun, esta protección no podrán romperla.

Kurogawa no paraba de observar los plateados rosarios con zafiros en sendos brazos de la chica rusa.

Ninette: Esto es el rosario reflejo de luna. Mi madre me lo legó antes de morir. Me dijo que me protegería siempre. Claro que en un principio pensaba más en otro tipo de protección a esta. Pero está claro que mi madre me dejo un objeto que realmente me protegería.

Los coches de policía parecían venir por todas las calles a gran velocidad y en gran numero.

Kurogawa: Parece que van a rodearnos por todas partes.

Ninette: Entonces será mejor darnos prisa. –Agarra a Hiromu- ¿Sabes patinar?

Kurogawa: E….estoooo ¡Uaaaaaaah!

Ninette va congelando el suelo y patinando sobre él mientras tira de Kurogawa, alcanzando una gran velocidad.

Kurogawa: ¡Wooooo!

Ninette: Jiji, divertido ¿no?

Kurogawa: ¡Ya te digo!

Los coches de policía seguían persiguiéndoles, pero algunos eran zafados fácilmente. Otros eran congelados en parte sirviendo de trampolín a Ninette.

Kurogawa: La estación esta cerca, si nos damos prisa podremos coger el tren próximo.

Ninette: Esta bien, entonces será mejor que nos ocultemos y pasemos desapercibidos.

Ninette gira rápidamente entre callejones despistando a la mayoría de los policías. La estación estaba cerca.

Kurogawa: Parece que por ahora pasaremos inadvertidos.

Ninette se quita los rosarios devolviéndolos a su forma original en un único collar.

Kurogawa: Así que el rosario reflejo de luna. Curioso abalorio, y esta vez nos ha salvado la vida.

Ninette: No sé exactamente porque, pero parece encajar perfectamente con mi habilidad médium de crioquinesis. Mi madre debía saber bastante sobre eso.

Kurogawa: Tu madre, me hablaste sobre tu padre y tu escuadrón rebelde pero no mencionaste a tu madre.

Ninette pone un gesto dulce en su rostro pero con algo de tristeza.

Ninette: Mi madre, era una persona muy buena. Se dedicaba a todo tipo de operaciones humanitarias en el escuadrón de mi padre. Pero su vocación iba más allá de eso,  nunca negaba ayuda a nadie, ni siquiera a personas que no lo merecían.
Una vez hubo un enfrentamiento en plena calle, eran personas podridas de dinero. Uno sacó una pistola y disparo al otro. Mi madre que estaba por allí quiso mediar, pero a pesar de sus buenas intenciones fue apaleada por los tipos. Aun así no murió y cuando creía que se habían ido los agresores socorrió al que había recibido el tiro. Pero los tipos aun seguían por allí y vieron el gesto benevolente de mi madre hacia su víctima. Eso no debió gustarles mucho y dispararon a mi madre también. Por suerte yo, todavía una niña, y mi padre estábamos cerca de allí y acudimos en su ayuda, pero ya era tarde. Habíamos quedado para celebrar mi cumpleaños en un bar cercano y mi madre había salido a buscar un regalo para mí. Yo lloraba como nunca sobre ella en sus últimos momentos, y ni en su lecho de muerte olvidó que era mi cumpleaños. Por ello cogió este rosario de su cuello y me lo dio como regalo. Me dijo que nunca renunciara a hacer lo que me dictaba mi corazón, que eso era lo más hermoso de la vida y que este rosario me protegería por siempre. Lo último que escuché de ella fue “Feliz cumpleaños cariño, te quiero.”

Kurogawa permanecía inmóvil ante la triste historia de Ninette.

Ninette: Después de aquello viví sola con mi padre. Él intentaba alegrarme los días, pero nuestra vida no era la misma sin Svetlana Vólkova.

Kurogawa miraba a Ninette que observaba su rosario con un gesto dulce y sereno en el rostro.

Kurogawa: Tu madre era una persona ejemplar Ninette. Ojalá mi lucha terminara en un mundo lleno de personas como tu madre.

Ninette: -sonríe a Kurogawa- La personas no son normalmente así. -guarda el rosario en un bolsillo interno de su vestido.- Sera mejor conformarse con un mundo que al menos sea libre.

Kurogawa: -sonríe a Ninette- Si, supongo que es suficiente.

Ninette: ¡Hiromu-kun, démonos prisa! El tren está llegando.

Ninette sale hacia la estación tirando de Kurogawa.
La estación está en calma, solo algunas personas se apresuran a coger el tren. Parece no haber rastro de la policía.

Kurogawa: Parece que por el momento no tendremos más problemas. –Hiromu saca dos billetes a Tokio de una maquina-  Subamos al tren, una vez dentro estaremos a salvo.

Kurogawa y Ninette suben al tren sin ningún problema y toman asiento en un habitáculo.

Ninette: Jiji, me gustan estos trenes con apartamentos individuales, son tan confortables –se hecha sobre Kurogawa-

Kurogawa: Em… -sonrojado- si, a mí también me gustan.

Interfono: Atención pasajeros, el tren con destino a Tokio va a efectuar su salida.

El aviso por el interfono avisa de la inminente salida y el tren comienza a moverse poco después.

Kurogawa: Ninette, a veces pienso que realmente no puedo empatizar con el dolor de otras personas como debería. Tú que has pasado por tanto sufrimiento, y a pesar de ello te mantienes firme.

Ninette: No todo es fácil en la vida, pero se puede llegar a superar. La clave reside en el corazón. –Se lleva sus manos al pecho- Nuestros seres queridos, nuestros valores más profundos todo eso está siempre en nuestro corazón. Por eso sentir la calidez de tu corazón es la única forma de seguir viviendo con esperanza aún cuando la vida te golpea duramente.

Kurogawa se queda pensando mirando a Ninette con una sonrisa en su rostro.

Kurogawa: ¿Sabes?, me alegro de que estés aquí conmigo.

Ninette: ¡Ah!…. ¡Sí! -se sonroja y pone nerviosa- ¡yo también me alegro! Tus objetivos son como los míos y….

Kurogawa: Ah, por cierto Ninette –interrumpe la incomodidad de Ninette- ¿Dónde se fue ese tal Redmond Fox?

Ninette: No se, le perdí la pista cuando salí en tu busca. Supongo que habrá seguido con sus planes.

Kurogawa: Bueno, espero que le vaya bien y volvamos a encontrarnos con él. Algo me dice que tenemos un nuevo aliado.

Ninette: -sonríe- Eso parece.

Kurogawa: Bueno, ahora rumbo a Tokio.  Espero que Alfred y Rodi recuerden el punto acordado de encuentro.

Ninette: ¿La torre de Tokio verdad?

Kurogawa: -sonríe malvadamente- Exacto, no hay mejor lugar para comenzar la revolución.

Continuará… Capítulo 15: Sol naciente


1 comentario:

Yaiza dijo...

Capitulo estupendo, ya se sabe algo mas del pasado de Ninette! A ver que pasa en los siguientes capítulos!

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