16 de septiembre de 2013

Capitulo 4: La hierba se mueve


A la mañana siguiente Kurogawa abre la puerta de su habitación. Para su sorpresa, y a pesar de su conversación de anoche,  Alfred se ha marchado de su casa.

Kurogawa: Je, parece que ha tomado su decisión... 

Hiromu se percata de una nota que se encuentra en la mesa junto al sofá.

Kurogawa: ¿Y esto?

La nota solo contiene una breve frase, “Gracias por todo.”

Kurogawa: Al menos es agradecido. ­-Esboza con una leve sonrisa en su rostro.-

¡RIIING¡ El teléfono suena. Hiromu se sienta en uno de los brazos del sofá y contesta.

Kurogawa: ¿Si? Ah, hola mamá ¿qué tal todo por allí? Bien, si, si, no te preocupes. ¿Y papa, esta por ahí? Ah, entiendo, siempre trabajando eh. De acuerdo, hasta luego.

Hiromu cuelga el teléfono pensativo.

Kurogawa: *Mi padre trabajando hasta en domingo, hace mucho que no hablo con él. Me pregunto si irá todo bien o si ocurre algo y mi madre intentar ocultármelo. En cualquier caso poco puedo hacer martirizándome con mis pensamientos.*  

Kurogawa se levanta de su asiento y, tras colocarse su chaqueta negra que colgaba de una percha, sale por la puerta.

[Algo más tarde en una calle...]

Había pasado una media hora y nuestro protagonista se encuentra en una calle sombría debido a la gran cantidad de balcones que asoman fuera de las fachadas.

Kurogawa: *Supongo que debe ser por aquí. No es fácil encontrar un taller clandestino de armas.*

???: Así que este es el aspirante a cadáver. –Dice una ronca voz desde una esquina de la lóbrega calle.-

Tres tipos armados con bates de beisbol se presentan ante él.

Kurogawa: Vaya parece que no ha pasado todavía el camión de la basura por esta calle.
 
???: ¡Cabrón! No me vaciles ¿o acaso quieres recibir más de lo que tenía pensado darte? -Gritó el tipo del centro cuya calva lucia un tatuaje rojo de un dragón oriental.-

Kurogawa: Vaya que amable, ¿y por qué no lo intentas? *Siempre acabo contestando, debo controlarme. Ahora será mejor que piense como voy a librarme de ellos…*

¡PAAAM! El gamberro tatuado propina un golpe en el brazo izquierdo de Kurogawa. Este se mantiene firme sosteniendo el brazo herido con el derecho, pero sin cambiar su rostro desafiante.

???: Oh vaya, parece que ahí no hace mucho efecto. -Farfulló el matón mientras masajea la base de su bate de beisbol.- ¡Creo que el próximo irá a la cabeza!

Kurogawa esquiva el golpe que iba directo a su cráneo y el bate golpea el suelo. Aunque no le había dado, el rostro de Kurogawa cambió de confianza a preocupación.

Kurogawa: *Esto no me huele bien, que me den en los brazos tiene un pase. Pero ir directos a la cabeza, ¿es que acaso pretende matarme? Creí que este país estaba controlado de tal forma que estas cosas no pasaban…*

El vándalo se dispone a darle un nuevo golpe, Kurogawa intenta zafarse, pero los otros dos le agarran y golpean en el vientre dejándolo a merced de su agresor principal.

Kurogawa:*No…no puede ser. Realmente va a matarme. Debería… ¡No! No debo usar mis poderes, no debo dejar en evidencia mi secreto.*

???: Jajaja, parece que tienes que estar preguntándote muchas cosas insecto. La razón de mi violencia repentina contra ti tiene una motivación más allá de la económica, que también me interesa claro.

Kurogawa mira interesado a su agresor mientras un hilillo de sangre se deslizaba desde su boca.

???: Parece que alguien te quiere muerto, sencillamente. Y bueno, la verdad me repatea la gente como tú, tan limpio, tan instruido en buenos colegios. Tienes pinta de no saber cómo es la vida, -El vándalo levanta el bate dispuesto a golpear a Kurogawa- ¡la dura vida de los que no tienen la misma suerte que tú!

¡CLAAANC! Justo cuando creía que el bate había impactado contra su cara alguien salta de una de las verjas adyacentes e intercepta el bate de beisbol con las manos.

Alfred: ¿Esto forma parte de tu plan? -Dice a Hiromu a su espalda.- Porque si es así necesitare replantearme mi respuesta. 

Kurogawa: ¡¿Alfred?!

Alfred: ¡No te quedes ahí parado! -Dice mientras mantiene un intenso pulso con el bate del vándalo calvo.-

Kurogawa extiende sus manos hacia los lados y se concentró unos segundos para después lanzar a sus dos opresores hacia ambos lados con una fuerte onda que expele de sus manos.

Alfred: Jajaja, ¡ese es el espíritu!, parece que llego a tiempo para la diversión. 

Alfred empuja el bate con fuerza haciendo perder el control al vándalo calvo seguidamente propina varios golpes rápidos sobre el cuerpo del mismo.

Kurogawa: ¿Eso es…? -Pregunta mientras observaba la paliza que estaba recibiendo el vándalo calvo de parte de Alfred.-

Alfred: Si, es Jet Kune Do. Soy fanático de las artes marciales orientales. Vamos ayúdame a darle cera a estos capullos. -Explica sin dejar de golpear a su objetivo con rápidos movimientos.-

Kurogawa: Pero, yo no soy muy bueno peleando cuerpo a cuerpo. –Exclama mientras observa de reojo como sus dos enemigos se levantan del suelo y se dirigen hacia él.-

Alfred: No es que seas malo peleando cuerpo a cuerpo, es que nunca lo has intentado. Tú mismo me dijiste que no huyera más y no huiré más, pero tú tampoco debes resignarte más. Si el mundo te da una ostia ¡tú se la devuelves con el doble de fuerza! 

¡PAAAF! Alfred da un fuerte puñetazo a su objetivo rematando la lluvia de golpes previa. El vándalo calvo se desploma en el suelo.

Alfred: Si el mundo dice temernos demostremos verdaderos motivos para ese temor.

Kurogawa asimila las palabras de Alfred y su rostro de preocupación tornó en uno de malicia.

Kurogawa: Bien, supongo que es el momento de la Vendetta. 

Kurogawa se sitúa a la espalda de Alfred, espalda con espalda.
Los otros dos matones se abalanzan contra ellos. Alfred golpea al vándalo de la derecha en un brazo frenando su carrera y dejándolo a merced del segundo golpe que lo manda directo contra la pared cerca de la cual reposa el vándalo calvo. El tercer vándalo que se aproxima por la izquierda, ya había sido apresado por Kurogawa, sin apenas tocarlo, gracias a la telequinesis de este.

Vándalo: ¿C…cómo es posible? -Exclamó el vándalo forcejeando contra la fuerza invisible.-

Kurogawa: Simplemente estoy harto de esconderme, harto de gente como vosotros, abusones.

Hiromu comienza a caminar manteniendo en el aire al vándalo.

Kurogawa: Si realmente os sentís tan marginados, tan desgraciados… empezad por hacer algo por cambiarlo. Por ejemplo, invertid vuestras energías en mejoraros a vosotros mismos y no en... ¡Joder a los demás!

Hiromu lanza al matón contra el muro donde reposaban los otros dos vándalos. Luego se acerca a los tres vándalos, el líder calvo había recuperado el sentido.

Vándalo calvo: Eres…eres un monstruo. -Dijo el vándalo calvo con esfuerzo.-

Kurogawa: Cierto, soy un monstruo… -Muestra una malévola sonrisa.-… ¡y vosotros mi presa!

Los tres vándalos son agarrados por la telequinesis de Kurogawa.

Kurogawa: Y bueno, ya que estáis tan buenecitos quiero que me digas si os envía alguien. Simple curiosidad.

El vándalo calvo tras forcejear sin resultado decide contestar a Kurogawa.

Vándalo calvo: Pues la verdad no somos simples matones de barrio. Cumplimos ordenes de… 

¡BANG! Antes de que el vándalo pudiese terminar su frase un enorme bala calibre 50 atraviesa el cráneo de los tres sujetos.

Kurogawa: ¡Joder!

Hiromu sorprendido deja caer los cuerpos y junto a Alfred corren varias calles. Ambos llegan exhaustos a un callejón.

Alfred: ¿Que ha sido eso? -Pregunta mientras recupera el aliento.-

Kurogawa: No lo sé, supongo que alguien estaba observando. Alguien que no quería que supiésemos la verdad. 

Hiromu termina de recuperar el aliento y mira a Alfred con una sonrisa de agradecimiento.

Kurogawa: Supongo que ya has tomado tu decisión.

Alfred sonríe asintiendo afirmativamente a la pregunta de Hiromu.

Kurogawa: Gracias, si no llegas a venir…

Alfred:¿De verdad hubieses dejado que te matasen antes que utilizar tus poderes?

Kurogawa: No eres el único que ha estado huyendo, tenía que mantener ocultas mis habilidades.

Alfred se hecha sobre la pared de la calle.

Alfred: Supongo que no es fácil ocultar algo que forma parte de ti.

Kurogawa se sentó en el suelo pegado a la pared frente a Alfred.

Kurogawa: Bueno tú has vivido la guerra, yo sin embargo me libre de que me utilizasen, tan solo tuve que ocultar mis habilidades. Mi abuelo me enseñó a manejar esta habilidad y también a ocultarla debidamente. Él decía que no debía mostrarla ante nadie, que sería nuestro secreto. Cuando estalló la guerra y comenzaron a reclutar médiums me di cuenta de por qué lo decía. Yo me libré de que me reclutasen gracias a sus enseñanzas pero él sí tuvo que ir, a pesar de su edad. Por esa razón…

Kurogawa entristeció el rostro.

Alfred: Vaya lo lamento.

Kurogawa: Si, le debo tanto a mi abuelo. Gracias a él soy lo que soy y he podido seguir con una vida normal de estudiante. Por eso odio tanto a este gobierno que utilizó a tantas personas para su beneficio, utilizó a mi abuelo y dejó que lo matasen. Por eso odio tanto a la fusión producto de esta guerra, por eso odio a la Titanium Mind, porque ellos mataron a mi abuelo, ellos quitaron la libertad a tantas personas y ellos están persiguiendo ahora a los que un día utilizaron. Tú lo sabes bien Alfred, por eso entiendo cómo te sientes. Y sé que tú entiendes también perfectamente lo que pretendo conseguir.

Alfred sonríe a Kurogawa.

Alfred: Gracias, aunque la verdad, yo nunca llegué a participar en ninguna batalla.

Kurogawa: ¿Nunca participaste?

Alfred: Muchos X-Pirit no hemos llegado a participar nunca. Cuando empezaron a modificar humanos para crearnos fueron numerándonos. Algunos tenían habilidades especiales y otros no. Los 10 primeros eran los más poderosos, así que el resto casi nunca participaba en batallas, era como una especia de reserva. Realmente solo los X-Pirit del 2 al 9 llegaron a participar en batallas.

Kurogawa: ¿Solo esos?

Alfred: Se dice que el primer X-Pirit fue el más ambicioso de todos, y su poder era tal que utilizarlo en batalla sería demasiado arriesgado incluso para ellos mismos.

Kurogawa: ¿Y el decimo?

Alfred: Bueno el decimo también es uno de los 10 X-Pirit mas poderosos, y la razón por la que se que nunca participo en batalla es…

Alfred muestra su brazo completo, en él se podía observar una larga hilera de marcas negras con un número 10 pintado en la mitad.


Alfred: …porque yo soy el decimo X-Pirit.


Continuará... Capitulo 5: Escapando de la rutina

1 comentario:

Yaiza dijo...

Me a gustado mucho, sobre todo el final. Sigue así y escribe más a menudo.

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