19 de diciembre de 2012

Capitulo 3: El primer eslabon



Alfred mantiene la taza de té en sus manos. La directa pregunta de Kurogawa le ha dejado pensativo.

Alfred: ¿Cambiar el mundo?

Kurogawa: Lógicamente me estoy refiriendo a un cambio a gran escala, no a una simple revolución nacional. –Apura la taza de té y la coloca sobre la mesa para posteriormente mirar hacia Alfred apoyándose de codos en sus rodillas.- Por supuesto para poder llegar a cambiar algo primero tienes que tener control sobre ello. En otras palabras… -Se ajusta las gafas y mira siniestramente a Alfred.-…tenemos que dominar el mundo.

Alfred permanece en silencio mirando a Kurogawa algo extrañado.

Kurogawa: Sé lo que estas pensando, este tío esta como una regadera.

Alfred: No, yo, en ningún momento… -Suda mientras mantiene su taza de té entre las manos.-

Kurogawa: No pretendo hacerlo solo, por algo me he interesado en ti. -Se recuesta de nuevo sobre su asiento.- Y con respecto al plan, no creas que es tan difícil. ¿Sabes cómo funciona el mundo verdad? Un simple malentendido puede terminar en una disputa, una disputa puede derivar en una guerra y las guerras cambian el mundo.

Alfred: ¿Acaso estas intentando declarar una nueva guerra?

Kurogawa: No exactamente, nunca he sido muy bueno en las peleas cuerpo a cuerpo, así que prefiero utilizar otros métodos. -Dirige su dedo índice derecho hacia su cabeza.- Una palabra dicha delante del sujeto adecuado, un rumor, una trampa... Te sorprendería saber las tonterías por las que se inicia un altercado.

Alfred apura su taza de té y la deja sobre la mesa.

Alfred: E…Esa forma de actuar me parece un poco sucia por tu parte. 

Hiromu mira serio a Alfred lo que provoca en un leve escalofrío en este.

Kurogawa: No me malinterpretes, prefiero dar golpes certeros y directos, con pocos daños colaterales. -Se levanta de su asiento y retira las tazas de té de la mesa.- Aunque el honor está muy bien y es muy bonito, recuerda algo… 

Kurogawa, que se dirigía hacia la cocina, detiene sus pasos de espaldas a Alfred.

Kurogawa: El que se lleva la victoria no es el justo sino el astuto.

Alfred “digiere” las palabras dichas por Hiromu mientras este lleva las tazas hasta la cocina. Cuando vuelve hasta su asiento Alfred se levanta del suyo.

Alfred: Entiendo tus motivaciones, pero no he huido todo este tiempo para terminar metiéndome yo solo en un revolución suicida.-Dice contundentemente.-Todas tus palabras son convincentes, pero he escapado de España porque pensaba que aquí podría estar tranquilo y seguro, al menos por un tiempo.

Kurogawa: Entiendo cómo te sientes, -Se levanta de su asiento y mira fijamente a Alfred.- pero tú sabes que esa paz que buscas aquí tiene fecha de caducidad. Sin embargo si luchas por conseguir una paz solida no tendrás por que seguir huyendo.

Alfred y Kurogawa se miran en pie unos segundos pensativos.

Kurogawa: Alfred, una vez fuiste libre, antes de que te convirtieran en un arma para su beneficio, un X-Pirit. Puedes recuperar esa libertad, no pienso obligarte a que te unas a mi plan, pero igualmente lucharé por obtener un mundo libre para todos, tú incluido. -Toca el hombro de Alfred.- Puedes quedarte aquí esta noche, no es seguro caminar por ahí a estas horas. El baño está ahí detrás. 

Hiromu señala el baño mientras se dirige hacia su dormitorio.

Kurogawa: El sofá es cómodo puedes utilizar los cojines si lo deseas. Buenas noches.

Kurogawa cierra la puerta de su habitación dejando a Alfred en el salón.
La luz de la luna se filtra por la ventana iluminando el sofá donde descansa Alfred.

Alfred: *Hiromu tiene razón, llevo todo este tiempo huyendo, buscando un poco de libertad. Pero siempre acabo perdiéndola. ¿Qué haré cuando se me acabe el mundo?, acabarán por cogerme. No quiero que me maten, no quiero que me encierren, solo quiero tener una vida normal tener amigos, trabajo, familia… Yo quiero dejar de huir…yo quiero…vivir.*

Alfred consigue conciliar el sueño. Mientras tanto Hiromu observa el cielo desde la cama de su habitación.

Kurogawa: *Alfred, parece que ese chico ha sufrido mucho. No es que yo lo haya pasado bien tampoco, pero no puedo evitar sentirme mal por él. Si no quiere ayudarme no le obligaré. Es una lástima que habiendo encontrado un X-Pirit tenga que abandonarlo, pero esa no es mi forma de actuar, nunca seré como ellos…Titanium Mind, te destruiré… lo prometo.*

Kurogawa se duerme, aquella noche comenzó una revolución en principio silente. 


Continuará... Capitulo 4: La hierba se mueve

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Si tienes algo que comentar sobre este capitulo te animo a hacerlo ;)