19 de noviembre de 2012

Capitulo 2: Un azaroso destino

Kurogawa entra en un antiguo restaurante de segunda clase. Este se aproxima hasta la barra en la cual había un hombre obeso con bigote que limpiaba unos cuantos vasos.

Kurogawa: Lo de siempre Giuseppe.-Dijo mientras se sienta en uno de los múltiples taburetes que había por la barra de madera oscura.

El hombre se gira con una bonachona sonrisa hacia Kurogawa mientras exclama -¡Marchando!- Y este comienza a cocer un puñado de espaguetis en una gran olla de acero.

Kurogawa permanece en silencio, mientras espera su comida.
En una de las mesas del bar había un muchacho de tez morena y estatura menor a la media. El muchacho devora compulsivamente un plato de macarrones con carne.

Giuseppe: Aquí tienes chico. 

El dueño colocó ante Kurogawa un exquisito plato de espaguetis con tomate.

Kurogawa: Gracias.-Dijo con tono serio.-

Mientras Kurogawa comienza a comer el camarero observaba al muchacho moreno.

Giuseppe: Me pregunto de donde vendrá. Últimamente están llegando a esta ciudad mucha gente de fuera, supongo que ese chico no es de por aquí.

Kurogawa miro de reojo hacia la mesa del muchacho.

Kurogawa: Yo diría que es europeo. -Dice sin dejar de masticar.-

Guiseppe: Por su aspecto eso parece.

Hiromu deja los cubiertos al lado del plato vacío y unas cuantas monedas para pagar su consumición. Tras esto se levanta del asiento.

Kurogawa: Gracias por la comida Guiseppe.

Guiseppe retira el plato mientras Kurogawa se dirige hacia la mesa del muchacho moreno. El chico mira hacia Kurogawa. 

???:  ¿Mmm? ¿Necesitas algo? -Preguntó el muchacho con algunos restos de macarrones entre los dientes.-
El chico continúa comiendo, extrañado ante el repentino cuestionario de Hiromu.

Kurogawa: ¿Puedo sentarme? -Le pregunta al chico mientras agarra el respaldo de una de las sillas vacías de la mesa.-

El chico moreno asiente extrañado y Kurogawa se sienta en una de las sillas de la mesa en frente del muchacho.

Kurogawa: Supongo que no eres Japonés. -Exclama jugando con una servilleta entre sus manos.-

El chico moreno frunce el ceño.

???: No, no lo soy. -Responde extrañado.-

Kurogawa: ¿Seria mucha indiscreción preguntarte de donde? -Le pregunta mientras le mira fijamente.-

El chico, aunque extrañado, responde mientras continúa comiendo.

???: España, soy español.

Hiromu coloca el barquito que había hecho con la servilleta sobre la mesa.

Kurogawa: Así que eres español, bonito país.

???: Gracias, Japón también está muy bien.

Kurogawa: Mi madre es española, así que supongo que la mitad de mi sangre es española también.

Kurogawa: ¿No llevas mucho tiempo por aquí verdad? -Pregunta de nuevo mientras mira hacia la mano derecha del muchacho.-

???: No, llegue hace unos días... -Responde mientras oculta su mano bajo la mesa.-

Hiromu permanece unos instantes en silencio mientras el chico moreno sigue comiendo.

Kurogawa: No intentes ocultar esa marca que llevas en tu mano derecha. -Kurogawa esboza una sonrisa y señala levemente con su dedo índice hacia el brazo oculto del muchacho.-

El chico detiene unos instantes su masticación y abrió los ojos sorprendido.

???: No es más que un tatuaje. -Responde intentando controlar la situación.-

Hiromu mira seriamente al chico mientras este continua comiendo.

Kurogawa: Así que un tatuaje. ¿Supongo entonces que no sabes nada acerca de los “X-Pirit”?

El chico para de comer de golpe y mira hacia Kurogawa alarmado.

???: ¿Quién eres?¿Que quieres de mi? -Pregunta el muchacho algo nervioso.-

Kurogawa: Así que parece que no es solo un tatuaje. -Exclama con una leve sonrisa de satisfacción en su cara.- 

El chico moreno le mira tenso durante unos instantes.

Kurogawa: Me llamo Hiromu Kurogawa, es un placer. -Kurogawa tiende su mano hacia el muchacho.-

El chico se limpio la boca y, tras unos instantes de silencio estrecha su mano con Kurogawa.

???: Me llamo Alfredo, pero puedes llamarme Alfred.



Kurogawa apretó la mano de Alfred. Automáticamente Alfred sintió una extraña sensación que recorrió su cuerpo y que le hizo soltar la mano de su nuevo conocido.

Alfred: ¡Ah! Tú, tu eres un…

Hiromu asiente con una sonrisa amistosa. Alfred se levanta de la mesa mientras se mete las manos en los bolsillos rebuscando algo de dinero.

Alfred: Sera mejor que continuemos esta charla en otro sitio. Nunca se sabe quién puede estar escuchando.

Alfred se dirige hacia la barra para pagar su comida.

[Más tarde, en alguna calle de una ciudad de Japón, noche. ]

Alfred: Nunca pensé que me encontraría con un médium tan de repente. Aunque más bien has sido tú el que me ha encontrado a mí. -Se ajusta unos guantes sin dedos de color negro.- 

Hiromu observa cómo se tapa las marcas con los guantes.

Alfred: Siempre voy con estos guantes de motorista puestos para que no me vean la marca. He sido muy descuidado al quitármelos para comer.

Hiromu camina con las manos embutidas en su chaqueta de cuero negro.

Kurogawa: Alfred, eres español, ¿qué te trae por Japón? Estas muy lejos de casa.

Alfred esboza una sonrisa.

Alfred: No considero España como mi hogar, a decir verdad no existe país al que puede llamar así.

Hiromu mira extrañado a su compañero.

Alfred: Viajo errante por el mundo, ya sabes que tanto los médiums como los X-pirit estamos perseguidos desde que terminó la guerra. En España me tenían acorralado, tenía que salir del país e irme tan lejos como pudiese, así que pensé en Japón.

Kurogawa: Por aquí las cosas tampoco están muy bien. Aunque claro, si consigues pasar desapercibido conseguirás mantenerte bien bastante tiempo.

Alfred: Je, eso es fácil de decir para vosotros los médiums. La mayoría de X-Pirit han sido eliminados. A causa de las marcas de nuestros cuerpos es muy fácil reconocernos.

Ambos se detienen en la puerta de una casa de barrio algo deteriorada y suben por unas escaleras de metal hasta una puerta de una única cerradura. Kurogawa saca las llaves y abre la puerta.

Kurogawa: Pasa, ¿tienes donde quedarte? -Pregunta a Alfred mientras accede al interior de la estancia.-

Alfred: Me estoy hospedando en un hotel cerca de aquí, tengo allí todas mis cosas.

Kurogawa: Bueno, de momento pasa, tenemos que hablar largo y tendido. 

Alfred acepta la invitación y entra al piso.

Kurogawa: A decir verdad me gustaría proponerte algo.- Dice mientras enciende la luz del salón muy cercano a la entrada de la vivienda.-

Alfred contempla la sala de estar donde se puede observar un televisor plano, un par de sofás que rodean una mesita baja de cristal y unos cuantos adornos baratos.

Kurogawa: Toma asiento, ¿Te gusta el té?

Alfred: Si claro, estoy intentando integrarme al máximo en la forma de vida japonesa.

Kurogawa coloca todo lo necesario sobre la mesita de cristal y se pone a preparar el té mientras habla con Alfred.

Kurogawa: El mundo ahora mismo se encuentra en una falsa paz, todo está controlado por una organización que supuestamente vela por la paz mundial. -Cuenta mientras va sirviendo el té caliente.-

Alfred: Sí, la Titanium Mind. Ciertamente, los que se conforman es porque desconocen la verdad o simplemente no quieren verla. -Responde mientras coge una de las tazas de té.-

Kurogawa: Pero algunos no tenemos más remedio que verla. Ocultarse y huir es la única alternativa que nos dejan, una opción acertada de momento. Pero no se puede estar huyendo siempre.

Ambos beben el té y permanecen en silencio unos segundos.

Alfred: ¿Y bien? ¿Qué me querías proponer?

Hiromu da un largo sorbo a su taza de té y mira seriamente a Alfred.

Kurogawa: Alfred,… ¿te atreverías a cambiar el mundo?

Continuará… Capitulo 3: El primer eslabón

1 comentario:

Yaiza dijo...

*-* me gustaaaa~ Esta muy interesanteeee ... Quiero más en cuanto puedas :3

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