28 de mayo de 2012

Capitulo 1: El comienzo

Japón, 2 años después de la guerra…

Un chico vestido con un traje escolar negro y abotonado atiende a la pizarra digital del profesor mientras se ajusta sus delgadas gafas de pasta.

Me llamo Hiromu Kurogawa. Soy un chico de 19 años algo distinto a los demás.



Kurogawa toma apuntes sobre una libreta de cuadriculas.

No tengo muchos amigos, por no decir ninguno. Mi carácter desconfiado no me ayuda a socializar y siempre me he mostrado algo distante con los demás. Esto me ha llevado a ser bastante independiente, algo que no gusta al resto de la gente acostumbrada a depender unos de otros.

Dos chicas compañeras de Kurogawa cuchichean observándole y apartando la mirada cuando este levanta la vista de la libreta para mirarlas.

Lo cierto es que no soy muy popular ni entre mis compañeros ni entre las chicas. Me parece algo burdo recurrir al tema de las chicas, pero es algo que suele preocupar a los chicos de mi edad. Volviendo al tema, tal vez sea por mis gafas o quizás por mi ligero sobrepeso, incluso por mi carácter individualista. El caso es que no soy nada popular entre mis compañeros. Y bueno, tampoco soy muy brillante en los estudios que digamos.

El profesor se acerca hasta Kurogawa entregándole un examen sin mediar palabra con él.

Pero lo peor de todo esto es que no es nada nuevo y tampoco me importa en absoluto.

Kurogawa recoge sus libros, cuadernos y bolígrafos y los guarda meticulosamente en su sobria cartera negra.

Llevo cada uno de mis 19 años así, inmerso la mayor parte del tiempo en mis propios pensamientos. Me he relacionado levemente con algunos compañeros de clase, pero nunca he encontrado una verdadera amistad.

La noche cae y Kurogawa regresa a su casa caminando por una oscura calle.

El tiempo pasa de la misma forma para todos, de cada uno depende aprovechar ese tiempo que se nos da. Precisamente yo tengo la sensación de que hay algo que debo hacer, algo para lo que se me ha dado mi tiempo. Pero no acierto a descubrir que es.

Kurogawa sube las escaleras exteriores de su modesto apartamento. Se aproxima hasta una puerta contrachapada de color grisáceo y la abre accediendo al interior.

La verdad a pesar de todo no me quejo de mi vida.

Kurogawa observa una fotografía donde puede observarse a él mismo de niño con sus padres y un anciano que parecer ser su abuelo.

Mi familia vive fuera de Japón. Mi padre es japonés y conoció a mi madre cuando viajó al extranjero, concretamente a España. Ambos se mudaron al poco tiempo aquí, a Japón. Pero claro, mi padre, un importante hombre de negocios, no podía permanecer mucho tiempo en un sitio fijo. Así que volvió a España donde regenta una importante empresa de material científico.

Kurogawa se desprende de la negra chaqueta escolar que vestía, mostrando una camisa blanca que también desabotona y coloca sobre el respaldo del sofá.

Hasta hace poco mi madre permaneció en Japón conmigo, pero ahora que soy mayor de edad he decidido hacerme algo más independiente y ella ha podido regresar a España junto a mi padre. A pesar de la preocupación que les acarrearía dejarme solo, yo insistí. Bastante se han sacrificado por mí estos 19 años. Después de todo ellos pagan todos mis gastos y así puedo seguir estudiando.

Kurogawa coloca los pantalones también sobre el respaldo del sofá y se dirige hacia una puerta corredera adornada con detalles japoneses. Tras abrir la puerta accede a una pequeña estancia donde se encuentra la bañera. Justo al lado hay instalado un plato de ducha moderno. Allí se desprende de su ropa interior y se mete en el plato de ducha donde comienza a ducharse.

Todos buscamos dejar huella en este mundo. Por eso cuando pienso en el tiempo invertido en mis 19 años de vida  no puedo decir que haya hecho nada perdurable hasta ahora.

La espuma se va por el sumidero del plato de ducha, como la vida que Kurogawa decía haber desperdiciado.

¿Cuál es mi propósito? ¿Cuál es mi lugar? Son preguntas que me atormentan cada día mientras me escondo detrás de mi muro infranqueable.

El agua continúa fluyendo limpiando el cuerpo de Kurogawa de restos de jabón.

Pero alguien como yo está casi obligado a actuar de esta manera tan introvertida. ¿Qué por qué?

Kurogawa corta el agua y permanece un instante pensativo mientras el agua restante resbala por su cuerpo.

Soy alguien especial, alguien diferente. Y todo lo diferente debe pasar por la etapa de la incomprensión antes de llegar a la comprensión, es una ley natural.

La puerta del plato de ducha se abre.

El problema es que la sociedad actual no entiende bien a los que son diferentes, a los que son como yo.

Kurogawa observa la toalla que cuelga en una percha al lado de la puerta.

¿Qué que soy yo?

Kurogawa extiende el brazo fuera del plato de ducha.

Soy lo que muchos llaman un extraño.

La toalla levita hasta su mano y la utiliza para secarse la cara.

Mi nombre es Hiromu Kurogawa….

Al terminar de secarse la cara extiende de nuevo su mano y hace levitar sus gafas hasta él.

…y yo soy…

Se coloca las gafas y permanece pensativo.


…un médium.

Continuará... Capítulo 2: Un azaroso destino

1 comentario:

Yaiza dijo...

>w< Esta genial! Esto intrigada porque pasara más :3

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